En Veracruz, obras públicas suntuosas y para desviar recursos

Andi Uriel Hernández Sánchez

La forma en cómo un gobierno decide ejercer el presupuesto público demuestra claramente cuáles son sus prioridades y cuáles los intereses que en verdad representa. En lo que se refiera a obra pública, las dos administraciones morenistas que han gobernador Veracruz, han priorizado la construcción de obras de “relumbrón”, es decir, aquellas con las que pueden hacer propaganda pero que en realidad traen pocos o ningún beneficio para los contribuyentes. Más aún, estas inversiones millonarias son para beneficio del sector privado aliado del gobierno y están impregnadas por el tufo de corrupción.

Un claro ejemplo de esta forma de proceder fue la remodelación del estadio Luis Pirata Fuentes en Boca del Río, obra en la que se invirtieron mil 676 millones de pesos arrancados del ramo educativo. Con ese dinero se podía haber construido, equipado o rehabilitado infraestructura en decenas de escuelas de la entidad. La Auditoría Superior de la Federación detectó sobrecostos en el precio de materiales e insumos utilizados en la obra y más de 160 millones de pesos ejercidos sin que existan facturas para comprobar el gasto.

Una vez concluida la obra, el estadio fue entregado en comodato a los empresarios José Carlos y Renée Vives Gómez, vinculados con el morenismo en Veracruz, quienes acaban de registrar la franquicia Piratas F.C, con la que intención de formar un equipo de fútbol profesional que juegue en la Primera División para, con ello, obtener jugosas ganancias por la venta de entradas a los partidos, patrocinios de marcas importantes y regalías por los derechos de transmisión de los partidos. ¡Vaya caso! Mientras el dinero para remodelar el estadio salió de los impuestos de los veracruzanos, las ganancias serán para beneficio privado.

Otra obra similar fue la construcción de la Arena Macuiltepetl en Xalapa, pensada para ser la sede del equipo de basquetbol profesional “Halcones de Xalapa”, la obra costó 980 millones de pesos del erario público. Se habló también de entregarlo en comodato a una empresa privada dueña del equipo de basquetbol, sin embargo, igual que con el Pirata Fuentes hay observaciones de la ASF por sobrecostos. Por lo pronto, es un “elefante blanco” situado en medio de colonias populares que presentan rezagos en servicios tan básicos como el agua potable, el sistema de drenaje sanitario, alumbrado público, calles pavimentadas y sin acceso a centros de salud.

Mientras se construían ese tipo de obras fastuosas, según una investigación del portal E-consulta Veracruz “el exgobernador Cuitláhuac García Jiménez no ejerció un total de 42 mil millones de pesos destinados a obra pública en el estado de Veracruz, de acuerdo con los informes trimestrales de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan)” (https://e-veracruz.mx/…/cuitlahuac-y-el-subejercicio…). Ese dinero se devolvió al gobierno federal y, entre otros destinos, seguramente fue utilizado para sufragar las millonarias campañas de los candidatos de Morena y para saciar los bolsillos de los funcionarios corruptos.

Estimado lector, es obligado que nos preguntemos: ¿cuántos centros de salud se pudieron construir con esos recursos?, ¿cuántas escuelas hubiesen mejorado su infraestructura?, ¿cuántas carreteras pudieron remodelarse y abrirse nuevos caminos? o ¿cuántos pueblos y colonias pudieron haber resuelto la carencia de agua potable, drenaje sanitario o calles pavimentadas? Seguramente muchas, muchísimas obras que sí hubiesen beneficiado de forma directa a los veracruzanos más humildes se pudieron haber edificado con esos recursos.

Pues bien, el gobierno de la Ing. Rocío Nahle, está transitando por el mismo camino. En su primer año de gobierno, se dio a conocer la bochornosa noticia de que el 80% del presupuesto destinado a obras públicas, una suma superior a los 3 mil 400 millones de pesos, no se había ejercido y, por tanto, es natural suponer que ese dinero nuevamente se regresó al gobierno federal y que será utilizado en las campañas electorales de 2027.

Al mismo tiempo, brotan las manifestaciones de inconformidad porque las obras prometidas simplemente no llegan. Por ejemplo, los bloqueos que han protagonizado campesinos en la zona norte y sur del estado, exigiendo el arreglo de las carreteras y caminos rurales que están destrozados y totalmente intransitables. En el caso de los campesinos de la huasteca, ellos fueron brutalmente reprimidos por la policía estatal en abril pasado.

La gente recuerda muy bien que tan pronto la gobernadora Nahle García tomó posesión del cargo, anunció un ambicioso programa de reconstrucción de dos mil 545 kilómetros de carreteras en todo el estado, cosa que no se ha cumplido y, en donde se han hecho algunas obras, la reconstrucción de las carreteras ha sido de tan mala calidad que prácticamente han quedado igual de destruidas que antes.

Más aún, también se comienzan a detectar irregularidades que, sin duda, son indicios de que la administración estatal nahlista también está corroída. Un ejemplo: la revista buzos de la Noticia, documentó que a finales de 2024 se etiquetaron 20 millones de pesos para pavimentar una carretera de 30 kilómetros del tramo Tlacolulan-Pastoría en el municipio de Chicontepec, sin embargo, a la fecha únicamente se han intervenido 1.5 kilómetros, aunque en la página oficial de SEFIPLAN dicha obra aparece como concluida con una inversión final de 14 millones de pesos ¡Un verdadero robo en despoblado! (https://buzos.com.mx/…/en-la-huasteca-veracruzana-una…)

Y, lo mismo que con Cuitláhuac García, mientras las obras públicas para los veracruzanos más humildes no llegan, el gobierno anuncia millonarias inversiones en obras suntuosas. “La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, anunció la ampliación y remodelación del World Trade Center (WTC) en Boca del Río, con una inversión cercana a los 900 millones de pesos. La gobernadora reconoció que empresarios de otras partes del país (??!!) ya habían externado la necesidad de que se tenía que invertir en el inmueble para aumentar su capacidad pues, por ejemplo, para la realización de conciertos el espacio no es suficiente”, reza un boletín oficial del Gobierno del Estado de Veracruz. O sea, el mismo esquema de construir obras públicas para espectáculos y negocios privados.

La realidad nuevamente pone frente a los ojos de los sectores trabajadores de Veracruz que, a pesar de los discursos sobre una supuesta “transformación”, en la realidad los gobiernos continúan priorizando los compromisos con las élites económicas y haciendo de la corrupción un mecanismo fundamental para la acumulación de riqueza en unas cuantas manos.

Al pueblo trabajador no debe quedarle ninguna duda de que la lucha organizada es el único y real camino que tiene para alcanzar mejores condiciones de vida, para obligar a los gobiernos a que inviertan el dinero público en resolver sus necesidades y evitar, con ello, que los funcionarios corruptos se roben todo o una buena parte de nuestros impuestos. ¡Antorcha convoca a los veracruzanos a luchar contra esta forma de opresión política!