Andi Uriel Hernández Sánchez
Este jueves 22 de enero, se conmemora el primer aniversario luctuoso del destacado militante antorchista y líder campesino Andrés Chávez Pineda, quien dedicó la mayor parte de su vida a encabezar la lucha por desarrollar al municipio de San Rafael, Veracruz; que puso su inteligencia y energía para mejorar la vida de los campesinos, los comerciantes, las amas de casa, los profesionistas, estudiantes y otros sectores trabajadores de su región.
Andrés Chávez fue un héroe civil y un gran ejemplo de que en el seno del pueblo trabajador existen hombres y mujeres que pueden elevar su conciencia política para encabezar, de forma honrada y valiente, la lucha por la construcción de una sociedad más justa. Una gran razón para tener su memoria viva.
Andrés Chávez Pineda nació el 12 de abril de 1965 como el décimo hijo de una familia campesina en la comunidad El Pital, del entonces municipio de Martínez de la Torre y actualmente perteneciente al municipio de San Rafael, Veracruz.
Desde su época en la primaria demostró una gran inteligencia reflejada en sus buenas calificaciones. Como hijo de una familia de campo, trabajó desde pequeño junto a su padre y sus hermanos en el cultivo de maíz, frijol y plátano, adquiriendo valores fundamentales como la valentía, la honradez y un gran sentido de responsabilidad.
Muy joven se integró a la lucha agraria, con la intención de conseguir un pedazo de tierra en el cual trabajar, con el grupo de solicitantes del Nuevo Centro de Población Ejidal Jicaltepec, a quienes el gobierno, junto con los terratenientes de la región, les había arrebatado las tierras que por resolución presidencial les pertenecían.
Tras navegar bajo otras banderas, en 1984, junto con otros 75 campesinos, se organizaron en las filas de Antorcha Campesina para reforzar su lucha por la formación del citado centro de población ejidal.
La lucha fue muy dura, porque los solicitantes de tierra se enfrentaron al poder económico y político de los mayores terratenientes de la región de San Rafael que utilizaban muchas chicanas legales y su fuerza represiva para negarles la entrega de sus tierras a los campesinos. Por estas razones, se tuvieron que realizar muchas movilizaciones y plantones ante el gobierno estatal de Veracruz, así como ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
Finalmente, a partir del 3 de noviembre de 1990, los campesinos de San Rafael apoyados por otros campesinos y activistas organizados en el Movimiento Antorchista Nacional instalaron un plantón frente al edificio de la SCJN en la Ciudad de México. El plantón duró 40 días hasta que el 13 de diciembre de 1990 los magistrados de la SCJN reconocieron los derechos de los campesinos y autorizaron la formación del ejido, que actualmente lleva el nombre 13 de diciembre en el municipio de San Rafael.
Pero la lucha de Andrés y de sus compañeros no concluyó con la obtención de las tierras; más tarde, lograron elevar la producción y productividad de sus parcelas, hacer frente a las adversidades de los desastres naturales que en varias ocasiones azotaron la región, afectando gravemente sus cultivos. Lucharon por la creación de escuelas desde el nivel preescolar hasta el bachillerato, un centro de salud, una unidad deportiva y los servicios básicos en la colonia. Lograron también desarrollar la cultura, el deporte y la constitución de un grupo de transportistas.
Andrés Chávez se casó con la compañera Miguelina Sierra Pérez, con quien hizo una excelente pareja, y con quien formó un equipo de trabajo para el desarrollo de la zona urbana del ejido. Ella continúa con el legado de Andrés. En 2011, fungió como síndico del Ayuntamiento de San Rafael, cargo desde donde gestionó obras públicas, servicios y acciones para diversas localidades, congregaciones y colonias de la cabecera municipal. También fue pieza clave para la formación de otros ejidos y colonias en diversos municipios de la región.
Esto demuestra que Andrés Chávez fue un hombre desinteresado, por lo que fue reconocido como un luchador social trabajador y honrado, con gran calidad humana y sensibilidad. Se convirtió en un líder respetado, querido y admirado fuera y dentro del antorchismo.
Sin duda alguna, como lo apuntó el Ing. Samuel Aguirre Ochoa, el día de su sepelio, la cualidad más importante de Andrés Chávez Pineda es que fue un campesino, que conocía bien el duro trabajo del campo, que logró intelectualizarse, que se preocupó por estar siempre informado de lo que ocurría en el mundo, en el país, el estado y su región; que conoció la ciencia social que explica el funcionamiento de la sociedad en la que vivimos y el origen de sus injusticias y que, armado con ese conocimiento y la experiencia acumulada decidió entregar todos los días de su a defender los intereses de las clases trabajadoras del mundo.
Andrés Chávez se convirtió en un trabajador intelectualizado, como los que se necesitan por miles para encabezar el gran partido de los trabajadores mexicanos y dar la batalla por el poder político del país, para cambiar la situación del país de forma radical.
Un grupo de hombres y mujeres preparados en el terreno teórico y en la práctica cotidiana que hagan de la lucha revolucionaria su profesión y que dediquen su energía y su vida a educar políticamente y a organizar a las clases trabajadoras de México, a los campesinos y a los obreros, con el objetivo de que comprendan que ellos son los creadores de la riqueza nacional y tienen derecho a una vida mucho mejor y más digna a la que reciben.
Que entiendan que el problema es el actual sistema económico y que éste debe ser cambiado por otro que sí genere empleos suficientes y buenos salarios y en el que el gobierno no esté al servicio de unos pocos multimillonarios, sino que verdaderamente trabaje para todos.
Por eso vale la pena seguir insistiendo en el legado de Andrés Chávez Pineda, para que inspire con su ejemplo a cientos de jóvenes, amas de casa, campesinos, obreros y profesionistas humildes, a intelectualizarse, a convertirse en líderes de su clase social para encabezar la lucha por un país, por un mundo, mejor y más digno para los trabajadores.