PALESTINA Y LA LUCHA CONTRA EL IMPERIALISMO

Por: Juventino Navarrete Xilita

El pasado 7 de octubre se cumplieron tres años desde que el gobierno de Israel inició una ofensiva militar definitiva en la Franja de Gaza, un territorio de alrededor de 360 kilómetros cuadrados donde vivían aislados y asediados más de 2.1 millones de palestinos, para cometer el asesinato y desplazamiento masivo de la mayor parte de la población, con la intención de apoderarse de esa porción de terreno que continuaba en manos del pueblo palestino, como parte del proceso de colonización iniciado desde 1947 por Israel con apoyo de Estados Unidos, Reino Unido y otros países imperialistas.

Diversos organismos internacionales y medios de comunicación de todo el mundo han documentado con sumo detalle la magnitud de la destrucción en la Franja de Gaza, y la propia Corte Penal Internacional, que nació en 1947 para juzgar los crímenes de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, considera que en Gaza se comete un genocidio, un delito de lesa humanidad que consiste en «la destrucción total o parcial de un grupo nacional, étnico, racial o religioso».

Según datos emitidos por el Ministerio de Salud de Gaza y aceptados por la Organización de las Naciones Unidas, hasta el 4 de octubre de 2026 la agresión militar israelí había provocado 74,237 muertos y 175,206 heridos del lado palestino, todos ellos bajas civiles. Aunque en octubre de 2025 se llegó a un acuerdo de alto al fuego, el gobierno israelí no lo ha respetado y han continuado los bombardeos, dejando un saldo de 1,450 muertos y 5 mil heridos más en el año del supuesto alto al fuego.

La Organización Mundial de la Salud sostiene que el 90 % de los hospitales resultaron dañados o destruidos, por lo que los cientos de miles de heridos y enfermos no reciben atención adecuada. Alrededor del 82 % de las estructuras y más del 90 % de las viviendas están dañadas, según datos del Centro de Satélites de las Naciones Unidas (UNOSAT).

En la Franja de Gaza, 1.4 millones de personas viven en refugios temporales como desplazados, en campamentos atestados de plagas y víctimas de todo tipo de enfermedades por la carencia de alimentos, agua potable, saneamiento, etc.

La justificación que utiliza el gobierno de Israel es un ataque perpetrado por Hamás, una organización de la resistencia palestina, contra algunas ciudades el 7 de octubre de 2023. Actualmente está bien documentado que los altos mandos israelíes y sus sistemas de inteligencia estaban enterados del ataque y que permitieron que ocurriera para tener la justificación perfecta para cometer el genocidio actual.

Lo que ocurre en esta porción del mundo ubicada en Medio Oriente es verdaderamente indignante, un ejemplo del grado de deshumanización al que han llegado los imperialistas con tal de seguir incrementando sus ganancias.

Por estas razones, hace unos días cientos de estudiantes adheridos a la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios «Rafael Ramírez» y antorchistas de todo el país realizamos diversas cadenas humanas y otras acciones de protesta en diversas ciudades del país.

No solo como una muestra de solidaridad con el pueblo palestino, sino principalmente como un acto de protesta contra el imperialismo mundial, contra los grandes monopolios financieros, comerciales e industriales que controlan a la mayoría de los gobiernos del mundo y que son los verdaderos orquestadores de las guerras y agresiones militares contra países y pueblos soberanos en todo el planeta, y que actualmente también amenazan a México.

La inmensa mayoría de estos gigantescos monopolios imperialistas tienen su base en Estados Unidos de América; por ello, el gobierno de ese país es el que más dinero invierte en la industria armamentística y el que más invasiones y guerras ha protagonizado a lo largo de su historia. Todos los presidentes de Estados Unidos, incluyendo a Donald Trump, han sido solo instrumentos de una fuerza superior a ellos, que permanece y se acrecienta: el gran capital imperialista. Es esa fuerza la que ha impulsado todas las guerras en Medio Oriente, incluyendo el genocidio palestino.

Según un informe del Centro Delàs de Estudios por la Paz publicado en 2025, el mayor financiador de la industria armamentista israelí es BlackRock, con al menos 30 mil 570 millones de dólares de financiación a las empresas ligadas a la producción de armas que luego son utilizadas en Gaza. BlackRock es un poderoso fondo de inversión y de capital especulativo que concentra más riqueza que todos los países del planeta, exceptuando a Rusia y China, y que posee acciones en el 60 % de todas las empresas del mundo, en diversos sectores como la agroindustria, las petroleras, el transporte, los grandes bancos, la construcción, entre muchos otros.

Además, diversos bancos y empresas como JPMorgan Chase, Bank of America, State Street, Lockheed Martin, RTX, Northrop Grumman o Boeing cooperan muy de cerca con el Ministerio de Defensa israelí para coordinar la logística del ataque contra Palestina, incluyendo la demolición de casas y el desplazamiento forzado de la población.

Así pues, el verdadero y principal instigador es el gran capital imperialista, pues necesita las guerras para incrementarse y sobrevivir. Sin las masacres, las cuantiosas inversiones en el sector militar no obtendrían ganancias.

De ahí que la lucha contra el genocidio palestino sea la lucha contra el imperialismo y en pro del derecho de todos los pueblos del mundo a existir y a vivir en paz. Es la lucha por la supervivencia de la humanidad. El capitalismo imperialista es necesariamente genocida, el más grande del mundo, y mientras exista habrá guerras y peligro para toda la humanidad, de donde se concluye que para acabarlas hay que acabar con el imperialismo, y eso será posible con una sociedad en la cual la riqueza no se concentre en unas cuantas manos y el destino del mundo no sea decidido por un puñado de multimillonarios ávidos de ganancia. Esa es la tarea más importante de la humanidad.