BECAS BIENESTAR: ESCASAS Y UTILIZADAS ELECTORALMENTE

Andi Uriel Hernández Sánchez

Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador y de Morena a la presidencia de la República en 2018, fueron eliminados una infinidad de programas sociales destinados a la atención de la población más vulnerable o en pobreza y que habían sido creadas y continuadas por varios años. El presidente López Obrador alegó que tomaba esta medida porque en la administración de varios de los anteriores programas sociales existía corrupción y porque, el gobierno federal que en él encabezaba, pondría en marcha una serie de nuevos y mejores programas de transferencia monetaria directa que, según él, no tendrían ningún rastro de corrupción y con los cuales se beneficiaría realmente a los más pobres, a quienes dice representar y defender.

Actualmente, con 4 años de gobierno morenista, pueden evaluarse los resultados de varios de los programas de transferencia monetaria directa instrumentados por la 4T y también hacer mejores comparativos con respecto a los programas que existían anteriormente. Podemos afirmar, por ejemplo, que la desaparición de Prospera fue un craso error del gobierno, pues para cuando fue eliminado en 2018, este llegaba a 6.1 millones de familias de todo el país lo que, en números absolutos según el Coneval, representaba un beneficio para poco más de 26 millones de mexicanos.

Este programa social, se proponía atender tres tipos de componentes: alimentación, educación y salud, los dos primeros los cubría a partir de entregas de becas y de transferencias monetarias directas a las madres de familia, mientras que el componente de salud consistía en un seguimiento puntual de los integrantes de los hogares beneficiados a través de los centros de salud y clínicas de atención primaria existentes en el país y, junto al Seguro Popular, era una forma en que los mexicanos más humildes podían acceder a servicios de salud con bajo costo. Además, existían mecanismos de seguimiento a los beneficiarios del programa y la forma en como los apoyos estaban surtiendo efecto en las familias. Otro atractivo de las becas que otorgaba Prospera, es que eran acordes con el número de hijos que tuviera el hogar y el monto del beneficio económico se iba incrementando en la medida en que estos ascendían de nivel y de grado académico, hasta llegar al bachillerato.

Pues bien, este programa fue eliminado de tajo y, para sustituirlo, se crearon una serie de nuevas becas que solamente atendían el componente educativo del antiguo Prospera, se trata de las Becas Benito Juárez, teóricamente universales para todos los estudiantes de bachillerato que hay en el país; las becas de Jóvenes Escribiendo el Futuro para estudiantes de universidad (preferentemente aquellas fundadas y administradas por la 4T) y las Becas Bienestar para las familias, destinada a los niños y adolescentes que cursan desde el preescolar hasta la secundaria.

A diferencia de las becas para estudiantes de bachillerato, las Becas Bienestar no son universales, sino únicamente para las familias en situación “prioritaria”, consiste en un apoyo bimestral de 1,750 pesos por hogar, no por niño estudiante como en el caso de Prospera y solamente contempla 10 meses de periodo escolar, además, generalmente se abonan en 2 o 3 pagos por año. Otra característica de este programa es que no contempla a la totalidad de escuelas de preescolar, primaria o secundaria que existen en el país, sino solamente aquellas que se encuentran en un catálogo, convenientemente elaborado por el gobierno. Se trata de un programa excluyente que no cuenta con una verdadera base metodológica

Así también, este programa no es administrado por la Secretaría de Educación Pública como si ocurre con las becas de bachillerato y universidad, sino por la Secretaría del Bienestar, por lo que el empadronamiento y seguimiento corre a cargo de los Servidores de la Nación, que todo el mundo sabe a estas alturas que son activistas de Morena, cuya tarea central es hacer proselitismo electoral, con cargo al erario.

Para la elaboración de este artículo, estuve tratando de conseguir la cifra real de familias beneficiadas por el programa de Becas Bienestar en todo el país, sin embargo, no obtuve buenos resultados, pues lo mismo que muchos otros apoyos que otorga actualmente el gobierno federal, los datos y cifras de medición se manejan de forma muy opaca. Sin embargo, dado que existen muchos requisitos de exclusión, seguramente el número de hogares beneficiados es muy bajo.

Un dato que puede ilustrarnos un poco sobre la poca efectividad de las becas Bienestar y que demuestra que en realidad no está llegando a los hogares más humildes del país, es el hecho de que la deserción escolar de niños y adolescentes de las primarias y secundarias de educación pública se ha venido incrementando de manera exponencial en los últimos años, un fenómeno que desde hace mucho no ocurría. Según la Red por los Derechos de la Infancia, solamente entre el ciclo escolar 2020-2021, la tasa de abandono escolar en México se ubicó en 12.6%, lo que significa que, de cada 100 estudiantes matriculados, un total de 12 se dio de baja. Tan solo en educación secundaria la deserción escolar se incrementó hasta en 7.4% entre los ciclos escolares 2019-2020 y 2020-2021, Veracruz, por cierto, es uno de los estados de la República en donde el abandono escolar en este nivel más se incrementó, al pasar del 5.8 al 10.7%.

El hecho de que las becas Bienestar sean tan escasas, explica que el descontento de los padres de familia se esté incrementando, pues cada día es más alto el costo de los precios de los productos básicos y los ingresos de la gente humilde alcanzan para menos. Al mismo tiempo, cada vez es más evidente que ni esta ni los otros programas de transferencia monetaria buscan combatir efectivamente la pobreza y reducir la desigualdad social, sino que en el fondo son mecanismos de coacción y cooptación electoral al servicio del gobierno y el partido en el poder, verdaderas armas políticas utilizadas a conveniencia del poder, para beneficiar a quienes les conviene y para golpear y reprimir a sus adversarios.

Los antorchistas de Veracruz, en voz de nuestro líder estatal, Ing. Samuel Aguirre Ochoa, denunciamos la semana pasada la forma en como los Servidores de la Nación y los funcionarios de las delegaciones de la Secretaría del Bienestar, están utilizando el creciente descontento de los padres de familia por la falta de becas para sus hijos para descalificar, calumniar y agredir a los directivos y maestros de las escuelas fundadas por Antorcha, culpándolos a ellos de ser los responsables de que los niños no reciban las becas, por “negarse a aceptarlas”.

Sin embargo, el teatro no les ha durado mucho, los maestros antorchistas a la cabeza de los padres de familia en escuelas de Xalapa y Córdoba, han acudido a las delegaciones del Bienestar y han desenmascarado el entuerto: el fondo de la falta de becas es que el dinero no le alcanza al gobierno para cubrir las necesidades de la población que las demanda. Ha quedado claro también que no es facultad de los directivos de las escuelas, sino de los funcionarios del Bienestar levantar el padrón y decidir a quién sí y a quién no entregar la beca y, sobre todo, se ha revelado la forma en como utilizan estos apoyos para reprimir a la gente, negándoselos por ser antorchistas y chantajeándolos para que renuncien a su organización a cambio de recibir el beneficio. Un verdadero abuso de poder y una acción totalmente ilegal e inmoral.

Ahora que el tamal ha sido descubierto no debemos quedarnos con los brazos cruzados. El llamado del Ing. Samuel Aguirre y, por tanto, del Movimiento Antorchista debe tomarse muy en serio: “Los mexicanos debemos exigir que se le dote de becas Bienestar a todos los padres de familia de escasos recursos económicos, tal como fue el compromiso hecho por el presidente de la República al inicio de la administración; debemos unirnos por municipios para ir a exigir se cumpla esta demanda y no solo se les otorguen becas a unos cuantos y que menos se utilicen con fines electorales.” No me queda más que suscribirlo.