Según los cientos de trabajadores del sector salud y los familiares de pacientes del Centro de Alta Especialidad (CAE) Dr. Rafael Lucio, ubicado en Xalapa, Veracruz, continúa la falta de medicamentos e insumos básicos en el nosocomio, persisten los problemas laborales y administrativos al interior de la institución e incluso algunos trabajadores denuncian un clima de acoso en contra de quienes se han atrevido a levantar la voz.
Los morenistas prometieron a los veracruzanos, desde hace ocho años, mejorar el sistema de salud estatal pero, como en todo el país, este servicio indispensable no sólo se estancó sino que empeoró.
En octubre de 2023, siendo gobernador Cuitláhuac García, Veracruz firmó, junto con otros 22 estados, el Acuerdo Nacional para la Federalización del Sistema de Salud para el Bienestar; mediante el cua, se transfirieron los 61 hospitales y 810 centros de salud que dependían de la Secretaría de Salud estatal a la Federación con la promesa de garantizar servicios de salud de calidad para todos.
Según el gobierno central, la federalización del sistema de salud y la creación del IMSS-Bienestar, tenían el objetivo era concentrar los recursos públicos destinados al sector y todo el aparato administrativo, para garantizar el suministro de insumos en todos los hospitales y clínicas del país, para surtir de forma oportuna y gratuita todas las recetas y, adicionalmente, sumar otras acciones en el sano desarrollo infantil, la salud mental y la prevención de las enfermedades crónico-degenerativas. Sin embargo, hasta el momento nada de esto ha ocurrido.
Además, con el nuevo sistema federal de salud, las acciones de mantenimiento, conservación y equipamiento en los hospitales y clínicas serían responsabilidad del gobierno federal; además, se prometió la construcción de nuevos quirófanos, áreas de cuidados intensivos y neonatales, así como consultorios; contratación de médicos especialistas, enfermeros y otro personal, además de que a los trabajadores en activo se les aseguraría mejores condiciones laborales. Pero todo ha resultado en un engaño.
Han pasado tres años de la firma del convenio y la situación del sistema de salud estatal es peor. Ahora la gobernadora anuncia que el estado se prepara para transitar al Sistema Universal de Salud, para garantizar atención gratuita y de calidad a todos los veracruzanos, pero en los distintos hospitales y clínicas las carencias son el pan de cada día.
Es un hecho que la salud en Veracruz importa poco a las autoridades estatales y las inconformidades y protestas van en aumento. El pasado 13 de septiembre, más de 300 médicos, residentes y familiares de pacientes del CAE marcharon por las calles de Xalapa, para denunciar el grave desabasto de material quirúrgico, jeringas y medicamentos básicos que han llevado a la suspensión de más de mil cirugías.
Los manifestantes exigieron la destitución del coordinador estatal del IMSS-Bienestar en Veracruz, Roberto Ramos Alor, tras ser grabado regañando a médicos y enfrentarlos con que “si no hay material, pues no operen”. Les dijo frívolamente, mientras que a él días después. se le vio en el hospital privado Ángeles de Xalapa, acompañando a la Secretaria de Salud, la homeópata Mariela Hernández García, pues el esposo de esta fue internado y operado en este nosocomio, cuyos costos están fuera del alcance de la mayoría de los veracruzanos.
Roberto Ramos Alor, se desempeñó como Secretario de Salud durante el gobierno de García Jiménez y abandonó ese cargo en medio de las múltiples protestas de pacientes y familiares por las condiciones en que se hallaban los hospitales, tal como ocurre actualmente. A pesar de ello, en el gobierno de Rocío Nahle, nuevamente fue nombrado coordinador estatal del IMSS-Bienestar en Veracruz.
Durante su gestión como secretario de Salud, se cometieron muchos atropellos y anomalías en este sector, por ejemplo, en mayo de 2022 se detectaron 880 mil piezas de medicamentos a punto de caducar en los almacenes de la Secretaría de Salud. Muchos de esos insumos ‒incluidos medicamentos contra el cáncer de alto costo‒ jamás llegaron a hospitales, a pesar del desabasto persistente reportado por pacientes y personal médico.
Ahora, el funcionario nuevamente se encuentra en el ojo del huracán y es señalado como responsable del desabasto y la crítica situación en los centros hospitalarios, por múltiples sindicatos y asociaciones de pacientes, algo que díficilmente puede catalogarse como simple golpeteo político de la oposición, como los apologistas de la gobernadora quieren presentarlo, pero igual de llamativo es la defensa que de él se hace, a piedra y canto, que realizan desde la cúpula del poder. Quizá, en el fondo la razón de tan obstinada protección sea precisamente los “buenos servicios” prestados al régimen y su experiencia en el mal manejo y desvío de los millonarios recursos destinados al sector salud.
Recientemente, la gobernadora Rocío Nahle García, anunció una gira de trabajo por todos los hospitales del estado, para supervizar de primera mano el estado en que se encuentra su infraestructura y el abasto de medicamentos, una acción correcta. Diariamente se boletinan a la prensa los resultados de esta supervición realizada in situ por la gobernadora y se hacen anuncios sobre que la Federación realizará inversiones y que el abasto de medicinas avanza a un porcentaje aceptable, sin embargo, los trabajadores del sector salud, ya no se creen estas promesas tan a la ligera, porque no son las primeras y, porque como ha ocurrido anteriormente, no pasan de ser anuncios grandilocuentes y poco o nada se resuelve en los hechos.
Por todas estas razones, es correcto y necesario que los trabajadores de salud manifiesten su inconformidad, es su derecho. Los antorchistas nos solidarizamos con su lucha, no por oportunismo ni por sacar raja política, sino porque gracias a la atención en el CAE muchos de nuestros compañeros han salvado la vida y porque sabemos que su lucha es en favor del verdadero bienestar del pueblo veracruzano.